
NOTICIA PUBLICADA EL 17 DE AGOSTO DE 2010
Se levanta a las 3:00 a.m., toma un recipiente de metal y una toalla. El hombre del campo se sienta en una pequeña silla y con sus manos comienza a manipular poco a poco las ubres. En esta labor apenas extrae cinco litros de leche por vaca.
Es parte de la realidad de los productores de la región del arco seco —Herrera, Los Santos y Coclé—, donde la producción de leche grado C se realiza todavía de forma artesanal.
A la misma hora, en las tierras altas chiricanas, se levanta otro ordeñador, quien va silenciosamente tocando con una vara a las vacas. Este las va dirigiendo con mucha paciencia hacia la ordeñadora de leche grado A. Ahí el proceso es distinto, las máquinas hacen la labor de las manos, porque se utilizan máquinas de ordeño especializadas.
La diferencia en cómo se ordeña es lo que aún mantiene la brecha entre tener suficiente leche para la producción, consumo y abastecer el mercado, o mantener la dependencia en un 50% de la leche importada, como pasa actualmente.
En Chiriquí se produce el 82% de la leche grado A y el 42% de la leche grado C. Esta provincia aporta el 52% del consumo nacional, el resto (48%) se produce en el arco seco.
Los productores del país son optimistas. Ellos quieren que haya un incremento en la oferta productiva, sin embargo, existen factores, como el precio que pagan las industrias por la leche grado C, que les dificultan la inversión en manejos y tecnología.
El precio es fundamental, explica Luis Carlos Álvarez, presidente de la Asociación de Productores de Ganado Lechero de Panamá (Aprogalpa).
Admite que por la leche grado A les están pagando más, pero lo que reciben por la de grado C es muy poco, situación que confirma Frank Tedman, presidente de la Asociación Nacional de Productores de Leche (Anaprole).
Pese al excedente de entre 15 millones y 20 millones de litros de leche para procesamiento industrial, Tedman afirma que los industriales siguen comprando —aunque a un menor precio— la leche grado C y la están convirtiendo en leche en polvo para poder utilizarla en el futuro.
Tedman es consciente de que el precio de la leche industrial es bajo, sin embargo, dice que es necesario que los ganaderos se mantengan en la actividad, porque en el futuro no se sabe si se podrá seguir importando por los altos precios internacionales.
Clima propicio para la grado A
Hace dos años las industrias (Estrella Azul, Bonlac y Cervecería Nacional —Nevada y La Chiricana—) compraban por 32 centésimos la leche grado A. Ahora pagan hasta 50 centésimos por litro.
“Esto ha hecho que la producción aumente 17% en un año. El precio es muy bueno e histórico, lo que le ha permitido a los ganaderos invertir y aumentar la producción”, explica Álvarez.
Pero no solo el buen precio que les pagan las industrias a los lecheros grado A los tiene contentos, sino también el ambiente en el cual se produce la leche fluida.
La neblina y el clima frío, que caracterizan a la región, son condiciones propicias para las vacas lecheras. Esta es la realidad que se vive en Cuesta de Piedra, vía Volcán, en la provincia de Chiriquí.
Ahí existen más de 20 fincas de ganado lechero, y los productores cuentan con máquinas ordeñadoras, mejoramiento de las razas, inseminación artificial, software para llevar el inventario de las vacas, entre otras innovaciones. Estos procesos les han permitido incrementar la calidad de la leche, además de hacer crecer la producción.
Álvarez sostiene que debido al desabastecimiento de leche de hace dos años —cuando China acaparó la producción mundial— el precio que se le pagaba al productor por el lácteo aumentó.
La situación de desabastecimiento mundial les favoreció, y fue, en ese momento, cuando los lecheros aprovecharon para aumentar la producción, con manejo tecnológico y mejoramiento de las razas.
Porfirio Samudio es el dueño de la finca Hato Rey, que queda a 20 kilómetros de La Concepción. Ahí se producen 5 mil litros de leche diarios, lo cual representan 150 mil litros mensuales.
Es una finca compuesta por tres lecherías —complejos para ordeñar—, que están divididas según la cantidad de leche que puede dar la vaca.
Ahí, el clima frío es propicio para la ganadería lechera, por eso las vacas de raza Holstein (color blanco con negro) produce entre 40 y 50 litros de leche diaria, y la Jersey (color pardo), produce entre 20 y 30 litros de leche al día.
El canto de las aves predomina en las fincas, cuyos dueños también procesan y venden leche bajo su propia marca.
Este sector lechero está agrupado en la Cooperativa de Productores de Leche (Cooleche), quienes junto a la Cooperativa de Leche Dos Pinos de Costa Rica, están produciendo en la antigua fábrica de Nestlé —propiedad de los productores panameños— leche fluida.
Según el presidente de la junta directiva Cooleche, Belisario Contreras, están en un proceso de aumentar la producción, aprovechando los buenos precios que están pagando las industrias, y de esta manera llegar a producir 100 mil litros diarios, que es la capacidad de la planta, ya que actualmente solo están produciendo 20 mil litros diarios.
La marca Cooleche, que se vende solo en Chiriquí, espera ser llevada por los productores hacia las demás provincias del país, sostiene Contreras.
Ejemplos de producción
Julio César Sucre es otro productor que tiene su finca en Cuesta de Piedra. La Rinconada Agroleche, como la tiene identificada, queda a menos de cinco minutos de la de Samudio.
El proceso que lleva Sucre, además de ser con avanzada tecnología, utiliza procesos orgánicos, como la fabricación de abono a través de los desechos que dejan las vacas —los gusanos rojos californianos se comen los desechos y los expulsan en abono—, y la generación de biogás extraído del estiércol.
Su rebaño compuesto por 100 vacas da en promedio 2 mil litros de leche diarios en dos turnos (3:00 a.m. y 3:00 p.m.).
Ahí, el valor agregado, según Sucre, es el ambiente relajado en el que se produce la leche, el clima y la calidad de vida para los trabajadores.
En su finca hay siete familias, que son las que trabajan.
Contreras también cree en el apoyo a sus trabajadores. En su finca Ju-Jucale, en Cuesta de Piedra, ubicada a cinco minutos de la de Sucre, se producen más de 4 mil litros al día, que provienen de 100 vacas que se ordeñan en los turnos de la madrugada y la tarde.
Es un negocio familiar que lo comenzó su abuelo, cuenta Contreras, y que lo ha desarrollado, hasta tener más de 90 hectáreas.
Pero tanto Contreras como Sucre esperan que los procesos sigan mejorando, el precio se mantenga en un buen nivel, que siga siendo rentable la producción de leche grado A, con mayor calidad genética, para que sus hijos continúen incentivados con la actividad, y se pueda lograr el tan anhelado abastecimiento de la leche.
Realidad en Azuero
Nada de esto ha sucedido con la leche grado C, que en vez de subir de precio, ha caído.
En el último año, el costo de esta categoría pasó de 36 a 30 centésimos por litro. Esto ha hecho que los más de 300 productores del Arco Seco hayan tenido que diversificarse, reducir su hato ganadero o depender de otras actividades.
Actualmente solo reciben el 35% de lo que paga el consumidor, pero serían más productivos si la industria les pagara el 50%, dicen los productores.
Deris Deago tiene más de 20 años en la ganadería lechera, la cual siempre ha sido una actividad familiar y la han desarrollado en el distrito de Parita, provincia de Herrera.
Sin embargo, la inestabilidad en los precios ha sido el principal problema, en un año tuvo que reducir su hato ganadero de 40 a 24 reses, para poder tener un punto de equilibrio en sus ganancias.
Parte de la finca la destinó a la producción de maíz y a la elaboración de pacas de hierba —alimento para las vacas— y, también, depende de otras actividades comerciales de la provincia de Herrera.
Deago sostiene que la actividad lechera de la región de Azuero genera 18 millones de dólares anuales, por lo que si desaparece, la economía de la región podría verse afectada.
Los ganaderos advierten que si disminuye la actividad las personas del interior migrarán hacia la capital, aumentando los problemas sociales.
Un país deficitario
Tanto en consumo como en producción, el país es deficitario.
Y como en el mundo se están dando varias catástrofes ambientales como inundaciones y olas de frío en los países de mayor producción, es importante garantizar esta para el consumo local, afirma Iván Ríos presidente de la Asociación de Comerciantes y Distribuidores de Víveres y Similares de Panamá, y de esta manera mantener la seguridad alimentaria.
En estos momentos el país
solamente está produciendo 160 millones de litros al año, que representan el 50% del consumo local que es de 300 millones de litros por año; el resto de la leche que se utiliza en el país es importado de Estados Unidos, Costa Rica y Nueva Zelanda.
No obstante, los industriales afirman que la producción final de este año podría llegar a 180 millones de litros.
Cada panameño toma 68 litros de leche per cápita al año, lo cual es muy poco comparado con los países fronterizos.
Por ejemplo, Costa Rica consume 200 litros per cápita al año y Colombia 210 litros per cápita en el mismo período.
Por esta razón, Samudio quien también es presidente provincial de la Asociación Nacional de Ganaderos (Anagan) en Chiriquí, afirma que se invertirán 3 millones de dólares a partir del mes de diciembre de 2010, en una campaña masiva de consumo de leche.
Álvarez afirma que también se va a reactivar la Comisión Nacional de Leche —donde solo se discutían los contingentes de importación—, porque la visión que se tiene es que se implemente una política nacional enfocada en el sector, que les ayude a desarrollar mejores prácticas y manejos para aumentar la cantidad de leche que se produce.
Dice, además, que la comisión también estará enfocada en aumentar el consumo, para reducir los niveles de osteoporosis —que actualmente está afectando a una de cada tres mujeres mayores de 50 años—.
“Todos los cambios que están siendo programados se deben a que en los últimos años el sector ha sido descuidado por los estamentos gubernamentales, y no se han creados incentivos ni programas de capacitación y desarrollo del ganado lechero”, denuncia Belisario Contreras.
Si no se incentiva la producción de leche para poder unificar un solo grado y categoría, mejorar la calidad y los procesos de producción, los productores no podrán recibir un pago mayor al actual, y la inversión ganadera se irá reduciendo hasta cuando la actividad se acabe, y no se logre la tan anhelada autosuficiencia, que para muchos es posible.
Si esto ocurre, el consumo de leche mejorará, así como la producción, y se garantizaría la seguridad alimentaria y el acceso a productos lácteos.
EL GRAN DILEMNA ENTRE GRANDES Y PEQUEÑOS PRODUCTORES.
ResponderEliminarENTRE LA TENCNOLOGIA QUE A DIARIOS DESPLEZA LA MANO ARTESANAL DEL HOMBRE.
OTORGANDO ASI LA DESAPARICIO DEL HOMBRE EL CUALQUIER PROCESO Y DEJANDO A MILES DE FAMILIAS SIN SUSTENTO.
LA PRODUCCION DE LECHE EN NUESTRO PIAS COMO MUCHOS RUBROS QUE SE COSECHAN MANTIENEN UN CIRCULO SELECTO DE PRODUCTORES LOS CUALES HACE CASI IMPOSIBLE LA ENTRADA DE PEQUEÑOS EMPRESARIOS.
AURA TAPIA