
Finanzas
MARIO ANDRÉS MUÑOZ
Ante la necesidad de liquidez se está abriendo el abanico de opciones crediticias.LA PRENSA/David MesaA veces las puertas se cierran de una manera rotunda. Así fue para el artesano Oscar Rueda, experto en productos de concreto. Luego de aprender su oficio con su padre, que vino de Colombia, creyó que era el momento de dar el salto de pequeño a mediano empresario. La visión era ambiciosa: adquirir un lote contiguo a su negocio en la Vía Tocumen y construir cinco locales para alquilarlos. Se trata de una ampliación que iba a respaldar con la garantía de su propiedad y su propio negocio. Luego de meses de tocar las puertas de los bancos de la plaza solo encontró negativas. A los ejecutivos les parecía muy riesgosa la transacción. Por referencias decidió acercarse a Mi Banco, una entidad nacida para atender a personas con su perfil de pequeño empresario.“Encontré un interés por apoyarme y creyeron en mi proyecto”, cuenta Rueda.Muchos tienen la misma suerte, pero también son miles los pequeños empresarios que no pueden crecer o comenzar su emprendimiento porque les falta ese oxígeno tan necesario como es el financiamiento.Es una paradoja que exista este problema, siendo que los pequeños y medianos negocios representen un segmento tan dinámico al generar más del 90% de los empleos de la economía y aportan hasta el 50% del producto interno bruto, según datos de la Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresa.El financista Ricaurte Castrellón, director de CFP Consultores Financieros, explica que “los términos y condiciones para los financiamientos que se otorgan a las pymes tienen algo de rigidez y se enfocan en la recuperación del préstamo, más que en la de financiar o llevar a cabo los proyectos de las pymes”. Considera que deben ser más “blandos” en la reglamentación para otorgar préstamos; ya que muchos de los pequeños emprendedores desconocen algunos aspectos de administración y en ocasiones solamente saben trabajar en el área enfocada o bien solo la parte operativa.“Para las microempresas es bastante difícil conseguir financiamiento. Estadísticamente el primer apoyo financiero es de familiares o amigos”, afirma Fernando Márquez, presidente de la Unión Nacional de Pequeñas y Medianas Empresas (Umpyme).Se trata de uno de los principales obstáculos que encuentran estos negocios y que se debe, sobre todo, a que las personas que están al frente no tienen referencias de crédito o incumplen algunas prácticas empresariales. Todo esto representa mayores riesgos para la banca, cuenta Márquez.Polémico rol del EstadoLa principal entidad dedicada a apoyar a los micro y medianos empresarios es la Autoridad de la Micro, Pequeña y Mediana Empresa (Ampyme), que adelanta un proyecto para brindar hasta mil dólares a 10 mil emprendedores. Se trata de fondos no reembolsables.“De enero a abril hemos asignado 607 Capitales Semilla por un total de 490 mil 450 dólares y se asignará en los meses de mayo y junio 995 Capitales Semilla adicionales por un total de medio millón de balboas”, informa la ministra de la Ampyme, Giselle Burillo.Pero Márquez no está tan convencido, porque financiamiento es una cosa y asistencia es otra. Si generalmente un emprendimiento cierra a los cinco años ¿cómo será cuando se les da fondos sin esperar reembolsos?, se pregunta el dirigente.En todo caso, asegura, lo importante es que los criterios utilizados sean técnicos y no políticos. La Ampyme no se ha reunido con los representantes de la Umpyme y tampoco se ha escogido a los miembros del comité ejecutivo de la entidad.Al respecto, Burillo, justifica el proyecto y dice que los nombramientos están en proceso.Márquez desea una mayor participación en la supervisión del programa de parte de los representantes de los gremios de pequeñas empresas.Igualmente, Castrellón propone un rol del Estado que atienda todas las necesidades de las pymes.“Los pequeños empresarios simplemente se enfocan en la parte primitiva del comercio (trueque) y al carecer de preparación administrativa no logran ser exitosos en sus negocios”, dice. El Estado debe adjudicar parte de su presupuesto de inversiones a la enseñanza y promoción del ideal de ser “empresario” y no depender únicamente de un trabajo. Se requiere mayor participación e involucrarse más agresivamente en la orientación a los pequeños emprendedores con centros de capacitación.Diversidad de opcionesLa Ampyme brinda respaldos también con fondos de garantía a los préstamos en bancos y han surgido varios planes privados que son respaldados por padrinos bajo el estilo de “Ángeles Inversionistas”.Sin embargo, son las entidades bancarias y financieras de microfinanzas las que llevan al peso y poco a poco están dando la respuesta al sector.Como ejemplo de esta mayor oferta, la Red Panameña de Microfinanzas ha duplicado su membresía desde que se inició en 2006 con siete empresas y hoy son 12, con un aumento de 70%.Francisco J. Luna, gerente de Mi Banco, miembro de esa red, está muy atareado en estos días porque a partir de esta semana la casa matriz ya no opera en San Miguelito sino en Vía España, en el edificio Torremolinos.Es parte de la estrategia por hacer más visible a un banco que tiene colocados 14 millones de dólares en préstamos a pequeñas y medianas empresas.“En los primeros cuatro meses del año hemos duplicado la colocación de préstamos, así como los montos, en comparación con 2009”, señala Luna.Mi Banco ha dejado su anterior gestión de hacer préstamos excesivamente micros para atender un mercado de pequeña y mediana empresa.“Hay una necesidad latente de entidades como Mi Banco que atiendan a una pequeña empresa que usualmente no es considerada rentable o muy riesgosa, sin embargo, el país necesita que las entidades confíen en la capacidad de los panameños”, dice el ejecutivo.El enfoque de Mi Banco es brindar un soporte financiero, pero también brindar asesoría.Sector informalMicroserfin se dedica a brindar a microempresarios facilidades con montos por debajo de 5 mil dólares, con una facturación en ventas menores de 10 mil dólares mensuales, pues generalmente están en el sector informal de la economía.“La agilidad del trámite, los tipos de garantías y de relación que se establece con los clientes es distinto al que se observa en la banca tradicional”, señala Carlos F. Sánchez Fábrega, vicepresidente ejecutivo y gerente general de Microserfin.La cartera de esta entidad al cierre de abril 2010 es de 9.5 millones de dólares con 8 mil 200 clientes en todo el país, incluyendo las provincias de Bocas del Toro y Darién. Este año la proyección es colocar créditos por 14 millones de dólares.En cuando a morosidad, la mayoría de estos empresarios se comportan igual o mejor que sus colegas que tienen negocios más grandes o que los asalariados en su responsabilidad frente a las obligaciones financieras que adquieren, dice Sánchez Fábrega.“El tema básico es determinar su real capacidad de repago evitando el funesto sobreendeudamiento que empuja el sistema financiero”, añade.Microserfin tiene calificación de riesgo BBB-, con grado de inversión y está incluida en el ranking de las 100 mejores microfinancieras de América Latina.Banco DeltaCautela es la palabra que describe la estrategia del Banco Delta, explica su gerente general Ariel A. Sanmartín.“Hemos reforzado nuestra metodología micro crediticia para analizar mejor a los clientes y más que otorgarles un crédito, ayudarlos a crecer”, asegura.En tres años Banco Delta ha desembolsado 100 millones de dólares en créditos para más de 20 micro y pequeños empresarios en Panamá.En la cartera de clientes, figuran algunos que tienen hasta 15 años de relación. “Esto nos permite conocer bien a nuestros clientes, quienes en su gran mayoría llegan al banco como microempresarios y gracias a su empuje y a la ayuda del banco se han convertido en pequeños y medianos empresarios”, cuenta Sanmartín.Procaja es una entidad que ofrece el servicio de microcrédito a la población rural a través de seis ventanillas ubicadas en las provincias de Veraguas, dos en Herrera y una en la ciudad de Las Tablas, en la provincia de Los Santos. Al 31 de marzo de 2010 el monto promedio de los préstamos individuales está en 384 dólares, un 5.38% del PIB per cápita estimado en 2009, y los montos de los micro créditos hasta 3 mil dólares, los plazos van de un mes a 36 meses, según Jacoba Rodríguez Chirú, gerente general de Procaja.Los préstamos se realizan en las comunidades, en las residencias, negocios o fincas de producción de la persona, lo que abarata los costos de transacción, y al 31 de marzo la cartera activa está en 1.2 millón de dólares. La mayoría (47%) e los prestatarios son mujeres.Desde la ciudad hasta el interior las opciones son visibles, pero se requiere de una mayor educación financiera y empresarial para acceder a esos créditos, asegura Rodríguez Chirú, gerente general de Procaja.
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Myrja Suhail Ceballos Molinarmf@prensa.com
Obstáculos para recibir crédito
El hecho de impulsar a una persona a ser dueña de su propio negocio o destino profesional se ha fortalecido en Panamá, y es un tema extremadamente actual. Ante la necesidad de recursos, casi siempre los emprendedores y empresarios piensan en primera instancia en un crédito bancario, sin tomar en cuenta que existen otras alternativas, tales como organismos no gubernamentales, alianzas y programas, entre otros.
Al solicitar préstamos bancarios, los emprendedores se encuentran con obstáculos como la falta de una adecuada referencia bancaria y el carecer de una garantía, ya sea en equipo o terreno, que equivale al total del préstamo, porque en algunas ocasiones las solicitan como requisitos. También afecta la falta de flujo de efectivo, lo cual le demuestra al banco que la empresa posee liquidez para honrar su deuda mes a mes.
Los emprendedores necesitan un plan de negocio, que es un documento que describe la empresa, su entorno y la idea principal que desarrollará, sustentada tanto en un texto descriptivo como en los números proyectados. Si este documento es deficiente, el ente financiero no se arriesgará a hacerle un préstamo.La autora es consultora y propietaria de Impulso Empresarial