
Baja el hectareaje sembrado. LA PRENSA/ArchivoEn los precisos momentos en que la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO, por sus siglas en inglés) reunida en Panamá hace un llamado para que las naciones pongan una mayor atención a fin de garantizar la seguridad alimentaria de sus ciudadanos, el país se encuentra sin una política agraria cónsona con esta realidad.La mayor dependencia de las importaciones es cada vez mayor, mientras la producción nacional escasea y los productores se reconvierten a otros productos, como es el caso de las cucurbitáceas.Esta política de reconversión fue impulsada a principios de la década de 2000 y hasta el momento ha dado resultados negativos.“Los encargados de formular políticas para el sector agropecuario enfrentan nuevos desafíos, y es necesario fijar nuevos objetivos y diseñar nuevas estrategias”, ha dicho la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación.“El desafío principal para las políticas comerciales relativas al sector agropecuario hoy es garantizar la seguridad alimentaria, estimular la producción y aumentar los ingresos rurales de forma simultánea”.En Panamá los gobiernos que se han sucedido, y este no es la excepción, han apostado a destinar millones de dólares al sector agrícola, mediante el desarrollo de programas a los cuales luego no se les da seguimiento, señalan productores consultados.
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